domingo, 26 de abril de 2015

Timbre a la hora de almorzar Ángel Balzarino

Los cuentos que integran este libro fueron escritos en diversas épocas. Las historias reflejan las vertientes que han ido nutriendo el quehacer literario del autor: personajes y episodios relacionados con la historia nacional; los primeros años de la colonización en nuestra región; los conflictos de hombres y mujeres. El drama, la fantasía, el absurdo y un humor muchas veces corrosivo, son los registros que pueblan estas narraciones. En todas prevalece el propósito de indagar en el corazón del hombre para tratar sus facetas fundamentales: el amor, la soledad, el odio, la esperanza, el dolor, la muerte. Mas alla de la variedad de los textos, se percibe una génesis común: la pasión, que es la que impulsa al autor a la creación de su obra. Como bien lo expresa desde el epígrafe, con las palabras de Borges: No se puede contemplar sin pasión. Quien contempla desapasionado, no contempla.

Crónicas del hombre alto de Alfredo Di Bernardo

El Hombre Alto recorre la ciudad cazando historias. Todo lo que sus sentidos perciben puede terminar transformado en literatura: una conversación escuchada al pasar, un suceso mínimo ocurrido en la calle, una imagen exhibida en Internet, alguna frase casual que despierta el recuerdo minucioso de vivencias infantiles. El hombre Alto es un cronista de lo cotidiano —o mejor dicho, de todo aquello que suele quedar oculto en los márgenes de lo cotidiano—; y nos muestra el mundo desde una perspectiva cargada de extrañeza, un poco irónica, irremediablemente melancólica. El blog “Crónicas del Hombre Alto”, que recoge estas historias, superó recientemente los 10.000 lectores. Este libro reúne los mejores textos publicados en dicho blog.

:salir de cacería de Patricia Severín

¿Es amor todo lo que parece serlo?
Dos amigas se encuentran después de años —casi porcasualidad— e intercambian sus historias de amor, sus secretos, su intimidad. Comenzarán un largo recorrido hasta descubrir una oscura trama de sexo y poder que no sólo las involucra a ellas. Para dejar de ser presas de esa cacería intentarán buscar la luz en medio de sórdidos laberintos de mentiras. Una novela de amor y pasiones, que muestra el valor de la amistad y la solidaridad entre mujeres.

lunes, 7 de abril de 2014

Comentarios sobre 'atadura' de Graciela Prieto Rey

COMENTARIO DE PATRICIA SUAREZ

La crueldad de los amores
Algunas personas aman obsesivamente, otras aman como pueden o nada más se dejan amar. ‘atadura’, primera novela de Graciela Prieto Rey, pero con una pluma ligera que la vuelve ducha en el oficio, narra estos sucesos. De apretadísima extensión, podría decirse que es casi una nouvelle.
Un día desaparece de la faz de la ciudad de Santa Fe, el empresario Toni Salgado, dejando un aura de misterio. Hasta seis meses después de su desaparición, nada se sabe de él y hasta su amante Claudia, que lo amaba tercamente, se deja morir de tristeza. Porque en el libro de Chela Prieto Rey, como en la realidad, la gente se muere de amor o de mal amor, también. La atadura es el leit motiv que atraviesa el libro: la atadura mágica que le hace la tiradora de cartas a Silvia, la ex esposa del empresario pero que aun vive con él. Se trata de la verdadera protagonista de la novela, una mujer perversa –dicho esto en el sentido más amplio de la palabra- que hace dudar al lector –y esto pone un punto a favor de la autora- acerca de si los perversos tienen la voluntad de hacer el bien en alguna área de su vida o si bien lo contaminan todo con su forma de ser. Silvia, entre las prácticas que ejerce, la más notoria es la que da título al libro: goza atando a su esposo y a su amante. No escapa a la autora que la práctica sexual que Silvia tiene con su esposo se asemeja a tal punto a una tortura que en el mismo epígrafe de la novela cita a Schopenhauer: “Uno son el torturador y el torturado. El torturador se equivoca, porque no cree participar del sufrimiento; el torturado se equivoca, porque no cree participar en la culpa”.
La gesta de los amores desesperados y criminales, siempre sume al lector (o al espectador) en el asombro de lo difícil y a veces imposible que es conocer a una persona, por estrecho que sea el vínculo. Para suscitar estas preguntas y este asombro, Prieto utiliza recursos que dan la idea de fragmentación: noticias del diario El Litoral donde se habla de la desaparición de Salgado, la declaración ante la policía de Silvia (y los comentarios entre los sumariantes sobre Silvia), escenas entre diferentes personajes: llamadas telefónicas entre la hermana de Salgado y una amiga, entre la tiradora de cartas y Silvia, el flashback de la noche de bodas entre Silvia y Salgado, etc. Este manejo de los recursos literarios, recuerda mucho el The Buenos Aires Affaire de Manuel Puig, y en algún punto se erige casi como un homenaje. El desvalimiento del protagonista, en algún punto, los acerca. El escenario de esta novela es siempre la ciudad de Santa Fe, el Boulevard Gálvez, el Puente Colgante, Alto Verde, entre otros sitios que se mencionan.

atadura es el octavo libro de la colección “Las 4 estaciones” y publicado por la editorial Palabrava, emprendimiento santafesino que cuenta con tres de las mejores cabezas literarias de la ciudad: Alicia Barberis, Patricia Severín y Graciela Prieto Rey misma. Al acabar la lectura de atadura el lector siente una cálida opresión en el pecho, ésa que deja por ejemplo el haber comido un chocolate sabroso en pleno invierno y crea el deseo, casi una oración, porque haya pronto más textos, más novelas de la autora. 



COMENTARO DE HUGO BORGNA - Especial Diario La Opinión de Rafaela

GRACIELA PRIETO REY: UNA SÓLIDA ATADURA

   “Atadura”, de Graciela Prieto Rey (edición 2013, de Editorial Palabrava, 82 páginas) es la obra con que culmina el importante esfuerzo que ha significado la creación de ocho libros de autores significativos de la región con la intención de fortalecer el contacto entre autor y lector.
   El cierre de este ciclo se concretó con una realización literaria impactante. Esta obra de Graciela Prieto Rey justifica estar en el género policial y lo excede generosamente; ya que este tipo de novela admite ciertos límites y “Atadura” es mucho más que una novela policial corta, ya que logra crear un clima de suspenso irresistible: se hace necesario llegar al final lo antes posible para conocer la resolución de un hecho que implica peligro de pérdida de una vida, y además hace reflexionar acerca de algunos valores que hacen a la vida en pareja.
   Una de las cuestiones, y no menor, es la que abarca un conflicto propio de la condición humana ¿Queremos todo lo que tenemos tal como está? ¿Necesitamos probar otras alternativas paralelas para saber si lo que hay nos satisface? o, dicho de otro modo: ¿tenemos el ideal romántico de desear lo que no podemos tener?
   La realidad en que se ubica a los personajes es muy compleja dentro de un clima tan enrarecido y habitado de perversiones, que la falta de moral de las situaciones llega a justificar los actos innobles, y hasta parecen éstos la actitud natural consecuente. El lector se preguntará si realmente los personajes buscan la felicidad y, finalmente, si el modo en que se cierra la acción es un castigo, si hubiera podido terminar de otro modo, o si la fatalidad ha impuesto su modo ciego de resolver.
   Abunda la obra en escenas de fuerte impacto, aunque contenidas en el punto preciso: muestra pero no golpea sin necesidad. Dice pero oculta y sugiere más que lo que expresa. Los detalles significativos que son la clave del rompecabezas  van cayendo de a poco en situaciones que no lo anuncian especialmente; llegan como verdades dichas al azar en conversaciones que tratan de otro asunto, lo que configura un recurso muy hábil por parte de la autora que trata de este modo con sabiduría  literaria, y al mismo tiempo con respeto, al lector atento a las señales entre líneas.
   El título tampoco es casual: su justificación surge clara en un párrafo y es perfecta: es la clave del mensaje de la obra y define la sensación que motiva la mayoría de las acciones de los personajes.
   Se puede decir también que el personaje principal es el modo en que se relata. Conciso, contundente, directo, con frases breves que lo expresan todo con sólo las palabras estrictamente necesarias. Graciela Prieto Rey no intenta la metáfora como sistema (el vocabulario es llano, de captación rápida de la idea) pero logra en muchos momentos del texto una admirable síntesis (“Sus valijas preparadas ilustran la decepción”, “Elegimos, pero en cualquier elección, el dolor es la certeza”, “Siempre que tiene una decepción amorosa desaparece y seguro que andará detrás de una perra o un gato”, o ésta que no es exactamente textual “le dolía el cuerpo ausente de él”).

   Demás está expresar la entusiasta recomendación de que lean esta intensa  y profunda novela, donde se juegan vidas y valores, se siente fluir cálidamente la vida en cada línea de su texto. Y, si lo pensamos bien, estamos diciendo que la conexión con la escritura bien concebida y concretada es una atadura sensible y fuerte. Además de necesaria.

miércoles, 16 de octubre de 2013

Nota de Hugo Borgna sobre "Timbre a la hora de almorzar" de Ángel Balzarino en Diario La opinión de Rafaela

ANGEL BALZARINO: LA VIGENCIA DE UN ESTILO

 “Timbre a la hora de almorzar”, de Ángel Balzarino, 112 páginas, edición 2013, es la séptima realización de Editorial Palabrava para la colección “Las cuatro estaciones de la palabra” y está integrada por catorce cuentos, entre los que se encuentra el que da nombre al libro.
   Hablar en Rafaela de Ángel Balzarino es recorrer un camino aparentemente fácil. Es muy conocido desde el premio que obtuviera por el cuento que narra la difícil situación que envuelve, sin posibilidad de retorno, a ese ordenanza que comprueba, azorado y arrepentido, lo impiadosa que es la fuerza del destino.
 “El ordenanza”, en efecto, abrió la puerta para un estilo donde la contundencia es su principal componente. Personajes que no dudan, circunstancias obligadas, finales sorpresivos bien trabajados, adjetivación agresiva, la combinación de la oración larga y descriptiva con la unimembre, la presencia del drama en su mayor magnitud, el crimen con o sin castigo, son todos recursos que Balzarino utiliza con frecuencia y generan climas opresivos de los que el lector no puede (y la mayoría de las veces no quiere) escapar.
   Balzarino es un creador de climas, apoya sus historias en hechos que contienen ambigüedad a pesar de que pretende hacer creer en ese final con muerte anunciada y destinatario concreto.
   El tratamiento de la acción no es el mismo en todos los casos. En la mayoría, los hechos emergentes están guiados por el hilo invisible de la acción interior de un personaje, el que está previsto como ejecutante. Se lo siente sufrir, se lo ve tomar una determinación no sin haber considerado previamente las dos caras del problema. Entonces la resolución fatal surge necesaria ante la dignidad gravemente herida y la muerte toma carácter de hecho habitado de justicia.
   Hay un margen muy estrecho entre el humor negro y la crueldad, a veces muy extrema, que proponen los cuentos. Balzarino cruza el río de una orilla a la otra. Ubicados en la mitad del cruce hay relatos de distinto enfoque (“Rosa”, “La visita del general”, “Concierto para violín y orquesta, op. 61”) que abren un nuevo panorama, y llegan a provocar la sonrisa. Es decir que dentro del arco de las sensaciones a transmitir, se toma un margen para evitar el encasillamiento, sin salir de un estilo que provoca y no deja indiferente al lector, haciendo que éste se defina y tome posición respecto de la situación que motiva el relato y sus consecuencias y ejecutores. El cuento que da nombre a la obra es otro ejemplo de ese estilo que acepta variantes y genera un nuevo camino: en “Timbre a la hora de almorzar” no hay venganza, ni frustración. Pero tampoco sonrisa.
   Ángel  Balzarino nació en Villa Trinidad (Santa Fe) en 1943 y reside en Rafaela. Lleva publicados diez libros de cuentos y tres novelas. Su obra trascendió al ámbito internacional y ha recibido numerosos premios y distinciones.
   Cuando los lectores escuchen el timbre de convocatoria para conocer el libro, pueden atender tranquilos: No habrá sorpresa y sí, detrás de la puerta, estarán la experiencia y la fuerza narrativa de Angel Balzarino.
   Lo que no sabrán es si él pretende también quedarse a comer.
  
                                                           Hugo Borgna

                                           Especial para “La Opinión”, de Rafaela

martes, 20 de agosto de 2013

Comentario de Liana Friedrich sobre "Salir de cacería", de Patricia Severín

“Cacería de carnes vulnerables”, podría ser otro título apto para designar la primera novela que publica la prolífica escritora Patricia Severín, protagonizada por una ingenua  Caperucita (¿o mejor, varias Caperucitas “seducibles”?), quienes resultan blancos femeninos apetecibles para un lobo, feroz psicópata sexual, cubierto con la piel de afamado empresario, Pope en los medios periodísticos de la región, quien las acecha a través del bosque de Internet, hasta atraparlas en una intricada telaraña de mails. Este ingenioso y actualísimo recurso tecnológico, testigo central en tantas historias de amor dentro del universo virtual, Patricia Severín logra crear realidades paralelas, puesto que es posible, por medio de los correos electrónicos, ir desentrañando la trama oculta más retorcida y cruel de las pasiones que estructuran las  relaciones vinculares.
       El desarrollo no lineal de la novela, es el resultado de los constantes avances y retrocesos en la trama narrativa, en la que conviven el pasado y el presente, para reflejar el drama de la conciencia, atormentada por la angustia y el absurdo, generado por las relaciones enfermizas y la precariedad de los sentimientos, duelo social típico dentro de un mundo donde los valores morales se hallan en crisis.
      Al lector le cabe una participación activa, como co-autor, capaz de descifrar enigmas, atar cabos sueltos, interpretar conductas, a través de una perspectiva multifocal o estereoscópica, es decir desde la óptica del concierto de voces que anudan sus anécdotas a la trama argumental básica. Por eso la realidad ficcional que presenta Patricia Severín no es unívoca, sino que se va construyendo  gracias al entrecruzamiento de los distintos puntos de vista:  una realidad representada ambigua y engañosa como la vida misma… Por lo tanto tampoco se puede hablar de un tiempo astronómico porque confluyen distintos “tempos”, donde irrumpe el subconsciente, con sus planos de oscuridad e ilogicidad.
     Estos rasgos de estilo producen escozor  e intranquilidad en el destinatario, impulsándolo a profundizar en su “yo interior”, y a confrontar permanentemente las pulsiones propias de la especie humana, que se debaten entre Eros y Thanatos, dentro del espacio anímico de cada sujeto.


miércoles, 31 de julio de 2013

Nota sobre "Crónicas del hombre alto" de Alfredo Di Bernardo en Diario El Litoral

Alfredo Di Bernardo es escritor, cuentista y novelista nacido en Santa Fe, y desde 2004, entre otros proyectos, tiene su propio blog donde recoge crónicas cotidianas y que ha superado los 10 mil lectores. Los mejores textos publicados en dicho blog se reúnen en el libro “Crónicas del Hombre Alto” (el mismo nombre del blog), que saldrá a la venta el martes 2 de julio, con el cupón del diario El Litoral.
El Hombre Alto “recorre la ciudad cazando historias. Todo lo que sus sentidos perciben puede terminar transformado en literatura: una conversación escuchada al pasar, un suceso mínimo ocurrido en la calle, una imagen exhibida en Internet, alguna frase casual que despierta el recuerdo minucioso de vivencias infantiles. El Hombre Alto es un cronista de lo cotidiano -o mejor dicho, de todo aquello que suele quedar oculto en los márgenes de lo cotidiano-; y nos muestra el mundo desde una perspectiva cargada de extrañeza, un poco irónica, irremediablemente  melancólica”, reza la contratapa.
Este libro es una nueva entrega de la colección “Las 4 Estaciones de la Palabra”, que edita la Editorial Palabrava y se distribuye con el Diario El Litoral. El costo del libro es de 24.90 pesos con el cupón del diario, 50 sin el cupón.
Historias cotidianas
—¿Por qué elegiste la crónica como forma de escritura?
—En 2004, comencé a escribir textos en los que, si bien persisto en los territorios de la prosa, me he alejado por completo de la ficción para abordar sucesos y situaciones reales, episodios íntimos o públicos que, directa o indirectamente, me involucran como protagonista, como testigo presencial, o como espectador lejano pero interesado. Es un giro en mi escritura. No hay en estas páginas, por lo tanto, nada inventado. Son textos nacidos de la observación y la memoria, no cuentos surgidos de la imaginación. No he creado tampoco personajes detrás de los cuales disfrazarme. El lector advertirá con facilidad que quien narra y analiza los hechos que va narrando soy yo. Es ésta, entonces, la mirada de un cronista que circula por las calles “cazando historias”, extrayendo de ellas su costado literario y registrando después sus impresiones.
—¿Cómo sale a la calle este hombre alto para “cazar” sus historias?
—En realidad este “cazar historias” no es exacto, el cazador ya sabe qué presa va a cazar, el escritor no hace eso. Hago mi rutina de mi vida, y de paso escucho lo que dice la gente y de ahí surgen las historias. Uno tiene una predisposición natural y una percepción que se va entrenando con el tiempo, eso hace que pasen cosas y uno reconozca que es un relato literario. Lo que marca si una historia puede ser literatura, son ciertos detalles que marcan esa historia, a lo mejor una frase que dijo el personaje, o un silencio o una mirada.
—Siendo que estas crónicas fueron pensadas para un blog, ¿cómo fue el proceso de selección para el libro?
—El problema mío fue que por venir de una generación que está formada en la cultura del libro, para mí el libro es una palabra mayor, tiene una cosa de irrevocable que no lo tiene el blog. Fue una tarea ardua de corrección. La selección fue otro gran trabajo, porque el blog tiene esa amplitud que no tenés que explicar mucho si son cuentos, historias o relatos, en cambio el libro requiere un cierto orden para el lector. Entonces, elegí dividirlo en secciones que son: “Minimalismos”, “Ese bicho que anda y anda”, “De música, fútbol y lecturas”, “Filosófica-mente” y “La ciudad, sus historias”.
Prácticas de lectura
—El blog propone nuevas prácticas de lectura, ¿qué fue lo cautivante de este medio en función a la literatura?
—Tener un blog es un medio ágil para la comunicación: vos escribís un texto, lo subís al blog e inmediatamente ya lo están leyendo, y estás recibiendo la respuesta. Encontré ahí una especie de vidriera, además esto no tiene que ver con lo que yo venía escribiendo, porque éstas no son ficciones, y descubrí que me permitía un acceso al público joven, a un público no tradicional de la literatura. Internet no da para leer novelas o artículos extensos; es para la brevedad y, en ese sentido, aparecen otras prácticas de lecturas y me parece muy interesante como herramienta para que la gente lea y conozca a los autores.
—Y este blog ya cuenta con más de 10 mil lectores...
—Eso es lo impresionante que tiene Internet y particularmente el blog, tengo un promedio de 400 visitas por mes y descubro cosas insólitas con relación a los lectores: un filólogo de Barcelona, una chica que es chef en Panamá, una periodista de Mar del Plata y me parece fascinante tener esa llegada a gente que no conozco ni sé cómo llegan ahí.

Arte de tapa

Esta colección busca estimular la lectura y difundir a los autores de la provincia, y en ese sentido también se incluye a un artista plástico para plasmar el arte de tapa del libro. En este caso, la obra es de la artista plástica María Elena Machuca, oriunda de la ciudad de Avellaneda.

Machuca estudió artes visuales en la Escuela Provincial Juan Mantovani, de Santa Fe. Fue becaria de la Fundación Antorchas, del Ente Friuli nel Mondo y de la Escuela de Mosaico de Spilimbergo, Italia. Participó y expuso desde 1994, entre otros lugares, en el Museo Rosa Galisteo de Rodríguez (Santa Fe), Museo Emilio Caraffa (Córdoba), Bienal de Rafaela, Salón Pampeano, Espacio Imago, Periférica (CCB), Archivo Vivo (Tigre, Buenos Aires), Palais de Glase (Buenos Aires), Cámara de Diputados de la Nación, Sala José Luis Cabezas; Museo Julio Pagano (Reconquista), Museo Héctor Borla (Esperanza), Fundación RD (Esperanza), Salón Concordia (Entre Ríos); UTN Reconquista; Premio TAG (Buenos Aires), Arteba y Argentina Pinta Bien (Rosa Galisteo de Rodríguez), Castagnino + Macro.