martes, 20 de septiembre de 2016

Arte y amor total







Aparece el amor / es una sonrisa /suelta en el aire /… Sobre él / (sobre el amor) / sobre ella / (la sonrisa) /se va armando una estructura enterita / un puzzle de mineral y savia /una silueta con huesos / … flujos  reflujos / y ansias.
                  
“Mona blanca trepada en el octavo”, es el llamativo título del libro de 127 admirables páginas editado en julio de este 2016 por Palabrava, con poesías de Graciela Geller, componiendo ellas un hermoso conjunto con las fotografías de Karina Di Pasquale; un regalo absoluto de la belleza hacia nosotros que, a veces impiadosamente, pasamos su lado sin dignarnos dirigirle una mirada.

Graciela Geller fue una persona. Mucho más que eso: fue una mujer, y no hace falta ponerle mayúsculas a su nombre: quienes la hemos conocido y los que la perciban a partir de este libro (verdadero acto de visualización actualizada de sus valores- descubrirán que la búsqueda de la belleza es uno de los mayores y mejor objetivos humanos.

Apoyada técnicamente en el modo de grafía separada, usa el recurso con sobriedad. Le importa la descripción directa, pero ejemplificada en valores que representan la idea, con verdad y armonía artística, discreción y elegancia y, siempre, sugiriendo. Graciela Geller se muestra mujer ejerciendo la poesía, en un ida y vuelta donde las conclusiones son sinceras y profundas, como la vida cuando se concibe como arte.

Resulta conmovedor ver en sus versos con qué armonía-desarmonía se miraba, con qué abierta exposición mostró su realidad de mujer en permanente y difícil búsqueda de si misma o, si se había encontrado, su deseo de ser-no ser eso que había hallado en su excitado interior, apto para la mejor poesía y para el goce total de los minutos que se viven.

“Soy una mujer como cualquiera /con un submarino tracción a búfalo en el útero / y cristales en el pelo /… No soy /-para nada- / Doña Rosita la Soltera / Bernarda Alba / …Alicia Moreau / Sor Juana /ni Alfonsina Storni / … con dolor en el bajo vientre / cada veintiocho días /…una mujer distinta a todas / como usted / como vos /como cualquiera / una mujer distinta a todas”

En sus versos, verdaderas metáforas vivientes, se ve claramente el misterio de la convivencia con las sensaciones que, si lo pensamos bien, es una de las esencias de la poesía.

 “Estás sentado en mi nostalgia / mirando hacia arriba / como un niño de agua /mientras la tarde / sacude su crepúsculo / adentro de mis ojos / adentro de mis ojos”

Queda para los lectores develar el misterio del título del libro. Fácilmente podrán hacerlo encontrando más de una poesía que hacen referencia a la “Mona blanca trepada en el octavo”. Quedarán agradecidos de haber resuelto por sí mismos esta tan identificadora cuestión que muestra la autora.

Graciela Geller fue una paranaense nacida el 10 de febrero de 1945 y falleció en Santa Fe en el 2002, un 25 de diciembre (¡qué día tan impropio para morir!). Fue escritora, periodista y se especializó en terapias psicocorporales con postgrado en Gestaldt. En Córdoba se recibió de Licenciada y Profesora en Letras modernas, con medalla de oro.

Karina Di Pasquale nació en 1968 en Zárate (Buenos Aires). Trabajó en la ciudad capital del País hasta el año 2009, fecha en que regresó a su lugar natal donde dirige el Taller Municipal de Fotografía. Además del presente, otros tres libros han recibido su aporte fotográfico.

Es de destacar la persistencia de Palabrava Editora en crear libros tan dignísimamente concebidos, demostrando así que la búsqueda constante de la excelencia, en contenido y presentación, no solo está al alcance: también es necesaria.

Hugo Borgna

viernes, 9 de septiembre de 2016

Lanzamiento Colección Dos Ríos 2016

A partir del 22 de septiembre: dos energías, dos miradas, dos estilos, dos géneros, confluyen en estos dos ríos, e invitan a navegar maravillosos y personales universos...

PATRICIA SUÁREZ - "Siempre caigo en los mismos errores"
IGNACIO BENAVÍDEZ - "Se van a remontar a la estratósfera"


domingo, 21 de agosto de 2016

Graciela Geller dejó su legado en un libro inédito



“Mona blanca trepada en el octavo”, llega a las manos de Editorial Palabrava, y las editoras deciden que sea parte del catálogo de la colección Anamnesis, donde se conjuga la imagen con la palabra, y para eso convocan a la fotógrafa Karina Di Pasquale.

En “Mona blanca trepada en el octavo”, Graciela Geller deja su herencia. Es un libro que atesoraba su hija, textos inéditos antes de su partida. Editorial Palabrava lo rescata y piensa en una edición dentro de su colección Anamnesis, donde se conjuga la imagen con el texto.

Las poesías de Graciela están acompañadas por las bellas y expresivas fotografías de Karina Di Pasquale, un encuentro de verdadera comunión. “Fue un trabajo cargado de una enorme responsabilidad: más allá de la calidad que todo trabajo exige, en este caso la autora de esos versos, la generadora de esas imágenes, la que abría un surco entre la palabra y la mirada, no estaba aquí”, adelanta Karina.

Reza la contratapa sobre los textos “un hilo tenso recorre las ausencias, los amores y los desamores y abre una diáspora de preguntas que traspasan al lector. Visceral y femenina, una poesía escrita con el cuerpo, con lo que está más allá de la piel y los sentidos”.

“Trabajar sin el autor, es como caminar con un solo pie. La letra y la imagen tienen que sumar, tienen que expandir el universo de la obra, aportarle más sentido, más vuelo. Si no sucede, no sirve. Sólo es un libro ilustrado, y yo no creo en los libros ilustrados. Creo en los libros polisémicos”, explica y agrega: “ese hilo que buscaba celosamente, estaba ahí, en sus versos maravillosos, tendiéndome la mano. Surgieron imágenes nuevas pero también aparecieron en mi mente otras que ya había hecho en el mismo registro”.

El libro es, por momentos, un autorretrato de la poeta. Al mismo tiempo, son preguntas, repuestas, interpelaciones para cualquiera. Ausencias, amores, desamores, viajes al interior de uno mismo, denuncias, la poesía como objeto, los miedos y las esperanzas. Son regalos que se comunican con la imagen, que potencia, que enaltece, que dialoga, que se funde.

“Siento que todos sus poemas fueron escritos en el silencio, en la soledad, en la quietud de una casa, en el remanso del sol, desde el dolor y la nostalgia. No es muy distinto con mis imágenes. Son fotos que aparecen sólo desde la calma, dolorosa también muchas veces, suspendidas en el aire. Dos mujeres que no nos conocimos, que jamás nos encontramos en el tiempo, celebrando, de pronto, este maravilloso fluir hacia un mismo centro”, concluye.

Texto: Mili López




Dos poemas de Graciela Geller

Los que me enseñaron de la vida tenían los anteojos al revés

En esta edad
tengo todas las edades
La mujer que se preñó
convive con la chiquita de los rizos mixturados
y con la escribiente de los versos de hoy
Cuando cumplía los cuarenta
tenía diecisiete a la vez
En un momento
están todos los momentos
¡Si hasta reflejo las canas
y el bandoneón en la sonrisa
de la que seré después!

Postal

Estás sentado en mi nostalgia
mirando hacia arriba
como un niño de agua
mientras la tarde
sacude su crepúsculo
adentro de mis ojos
adentro de mis ojos

Ambos poemas son parte del libro "Mona blanca trepada en el octavo" (Editorial Palabrava, 2016)


martes, 31 de mayo de 2016

Lanzamiento: "Helada Negra" de Patricia Severín

Madres que pierden a sus hijas, niños a los que de golpe se les ha escapado la infancia, un hombre que secciona su mano, una joven que ya no es la misma desde que murió su hermana, una estudiante que no comprende la desaparición de su amiga, una prima que observa lo efímero de la vida y de los vínculos, un ojo que espía obsesivamente los pasos del que fuera su amor. Y en este vaivén entre la vida y la muerte, otra mujer, ya adulta, cierra su historia cuando recupera la memoria de su abuelo, otra se lanza irreflexiva a lo que cree es el amor, y dos hombres cotejan ferocidad y violencia, a través de una negociación que medirá su poder.


lunes, 30 de mayo de 2016

Tres poemas del libro "Flores sobre la herida" de Lucía Carmona

Remolino

Se levanta
contra la tranquera del invierno.
Nadie sabe quién cerró la puerta del silencio
para que entrara el polvo
en remolino.
Por sus extraños pasadizos
es posible la unión de los cuerpos
que no existen.
No se sabe
si alguien cobró la vida
más cara que el presagio
o es un remedo del arco de la tierra.
El polvo no conoce los puntos cardinales
en su interior
vive sólo ceguera.

Adiós hermano

La aridez del lapacho
que fue flores rosadas
cuando te marchabas
nos avisa que es hora
de encender las ventanas
abiertas al ocaso,
prender fuego a la muerte
y tenerte de vuelta
con tus ojos oscuros
ya nuestros para siempre
(fragmento)

Lunar

Y prefiero
abrazar
la conjunción de lunas
todas rasgadas
en la mitad del arco.
Prefiero abrazar
ese vacío anterior al sudario.
Quiero quedarme así
peñasco en la neblina,
así
perfil de mi perfil,
así,
amor mío.


“La poesía es el terreno en el que vivo” Lucía Carmona

Texto a cargo de Mili López.

La escritora riojana Lucía Carmona charla con Nosotros sobre su libro “Flores sobre la herida”, de Editorial Palabrava, con fotografías del santafesino Amancio Alem. La soledad, el amor, las pérdidas, el proceso creativo, su visión sobre el regionalismo son algunos de los tópicos de esta entrevista.

Lucía Carmona nos invita a sumergirnos en su mundo, en su pequeño mundo que habita en sus poemas. En la madurez de su vida, nos concede el agasajo de su sabiduría, su contemplación, sus soledades, sus pérdidas y su sobrevivencia hecha poesía en el libro “Flores sobre la herida”, de Editorial Palabrava, con fotografías de Amancio Alem.

“La poesía es el terreno en el que vivo. Cada uno de esos poemas son un pedazo de realidad de esta tierra, no he vuelto nunca la espalda a esa realidad”, sostiene con la naturalidad propia de quien ha hecho de la poesía su vida y viceversa. “No puedo vivir sin escribir, escribo para vivir. Me es muy pesada la realidad actual, ese pequeño mundo que forman mis poemas me ayudan a sobrevivir”.

Lucía nació en Chilecito, La Rioja. Vive con su hermana, su “sostén”, como ella misma define. Su cotidianeidad se retrata en largas horas de escritura, de descanso, de lectura y algunos viajes. En este último tiempo ha tenido dos grandes pérdidas, su hermano y su hermana, y ese reflejo del alma lo llevó a los textos, por eso estas flores vienen a curar sus heridas, y al mismo tiempo, los dolores de quien la lee.

El libro, como ya es costumbre de la editorial, es un objeto artístico. Desde la selección de las fotografías, el orden del índice, hasta el diseño, es un convite a disfrutar de su lectura de principio a fin.

DE SOLEDADES Y TIERRA

El olor y el sabor de su tierra son el soporte sobre el cual vibran los poemas de amor, de soledad, de dolor y de muerte. Talla la piedra y la sal se desbarranca a expensas del viento. Y es el árbol lo que se agarra con firmeza a esa tierra amada que calla como mudo testigo y observa el paso de hombres y mujeres que deambulan en busca de algo que siempre se escapa.

Mujer de tierra, de andar los caminos, de conocer los recónditos lugares, en este libro también evoca su pueblo, su casa natal, el canto de sus pájaros, de sus orígenes y su formación poética. “Uno se da cuenta hasta qué punto es grande el devenir interior de uno, porque el paisaje siempre está, no solamente el paisaje sino la problemática del paisaje, el abandono, los pueblos desiertos, la sal, el hambre, todo siempre está porque aflora en uno mismo, como algo que te pertenece como un órgano más de tu cuerpo”.

REFLEXIVA Y UNIVERSAL

De hablar pausado, Lucía se detiene en cada respiración para enfatizar cada palabra. Cuando se pregunta por el proceso creativo, ella comenta “cuando era más joven, entre los 20 y los 40, el poema me llevaba, me imponía su mandato, usaba palabras que no entendía, y después buscaba en el diccionario y era exactamente lo que quería decir el poema”.

Con los años y el devenir, la experiencia es diferente. “Hace un tiempo que lo que me sigue es la idea, por ejemplo la lava, la ceniza dejada por la lava, es una idea que me sigue hasta que de pronto toma la forma del poema, en el momento menos pensado. Escribo en cualquier momento, no hay una situación concreta de sentarme a escribir, es esa idea que se cristaliza en el poema”.

A Lucía no le gustan las categorías, ni los encasillamientos. Reniega del mote que le han impuesto a los autores del interior del país, pensando en estereotipos para la literatura de provincia. Ella vive en el interior, pero no por eso sus textos se resumen al paisajismo.

“Se ha cometido una gran injusticia con la poesía de provincia, porque decir escritor provinciano era decir escritura regional con descripción de paisajes y no es así, porque el poema se universaliza en muchos autores del interior y con mucha más amplitud y profundidad que en las grandes ciudades. Siempre se ha circunscripto la poesía del autor de provincia como regionalismo y pintoresquismo, eso es erróneo ya que la misma soledad y el mismo aislamiento te lleva a una poesía filosófica y reflexiva que se universaliza con más profundidad”.

LA MIRADA

Las imágenes resignifican a las palabras, es una “nutrición” mutua. La mirada extendida de Amancio Alem colabora para introducirse en el ritmo y paisaje de la poesía. “Fue un intercambio de material, yo les mostré mis fotos y las editoras me pasaron las poesías para que las lea, algunas fotografías las tomé especialmente para este libro. El trabajo de edición llevo mucho tiempo, fue leer y encontrarle el sentido a cada foto”, comenta.

Paisajes de estos lares (Monte Vera, Campo Andino, Guadalupe Norte) construyen la identidad del libro. Los amarillos y lilas son los colores que priman. La tapa del libro sintetiza el espíritu de “Flores de otoño” y tiene un aditivo especial para su autor: “esa foto tiene un alto grado de simbolismo porque es el árbol que está en la puerta de mi casa, se llama Acacias Negras”.

Amancio es reconocido en el ámbito local por su trabajo de reportero gráfico en El Litoral. Si bien ha transitado otros caminos a partir de muestras realizadas con sus fotografías desde otra perspectiva, esta publicación le permite encontrarle “otra vuelta” expresiva.

“Ser parte de este trabajo es una oportunidad de expresión fantástica, es encontrarle otra posibilidad a mi pasión por la fotografía, una vertiente artística de mi mirada, es un diálogo con otra arista que es la poesía”.